Caminos de Santiago en España

Federación Española de Asociaciones de Amigos de los Caminos a Santiago

Equipamiento recomendable para peregrinos


La Mochila

Capítulo especial merece la mochila, pues como ya lo hemos repetido, es la que nos puede originar mayores problemas en los pies.

Que sea cómoda, mejor anatómica y con sujección a las caderas, no a la cintura; si es también con bolsillos laterales, facilita grandemente su utilización e, incluso, si tiene dos compartimentos, podríamos utilizar el de abajo para guardar el saco, pues nos permite sacarlo sin tener que vaciar la mochila.

Se puede aprovechar este mismo compartimento para guardar la capa, pues así, caso necesario, la podremos sacar rápidamente.

"Hacer" la mochila tiene también su importancia: los elementos más pesados, colocarlos más cerca de la espalda. Y el gran misterio, el saco colocarlo en el fondo, para que amortigue todo lo demás.

Es conveniente llevar los utensilios que guarden relación entre sí, en bolsas de plástico y de colores para poderlas distinguir.

Los artículos de más uso y poco volumen, en los bolsillos laterales, y en el bolsillo superior o cierre, la guía, credencial, documentación, etc.

Atención a la mochila que debe estar equilibrada en cuanto a la distribución del peso y no ladeada.

Podemos "jugar" con la sujección a las caderas para descargar de vez en cuando los hombros, al apoyar la mochila en las mismas.

No queremos pecar de pelmas, pero sería más conveniente pesarla antes de salir, y si pesa más de lo recomendado, eliminar lo prescindible o aún lo imprescindible.

En cualquier caso, creemos necesario establecer un límite de peso para la mochila cargada; lo ideal sería como máximo el 10% de nuestro peso, que resulta difícil, por lo que aconsejamos 6/7 kgs. en el caso de las mujeres y 7/8 kgs. en el de los hombres.

La mayoría de los problemas de los pies, tendiditis y demás que se nos puedan presentar, serán como resultado de una mochila demasiado pesada. NO CARGARLA EN EXCESO.

Todo aquel que ya haya hecho el Camino en alguna otra ocasión conoce la importancia de llevar un buen calzado. Los que no han tenido la suerte de hacerlo hasta ahora, es importante que consideréis esta información.

No existe el calzado perfecto para el Camino de Santiago. Ideal sería poder llevarnos un par de botas, unas zapatillas y unas sandalias para ir cambiando según lo necesitemos. Ésto, por el peso que generaría esta acción en nuestra mochila, es prácticamente inviable. Así que debemos escoger el mejor calzado para terminar esta aventura sin daños en nuestros pies.

Esta selección dependerá de algunos factores a tener en cuenta como la ruta que hemos elegido y la época del año en la que la realizaremos, así como nuestras peculiaridades físicas y preferencias.

El peregrino que realizará el Camino de Santiago no tendrá que superar grandes desniveles ni enfrentarse a temperaturas extremas, lo que sí es seguro es que debe prepararse para recorrer muchos kilómetros.

No es lo mismo hacer el Camino Portugués en otoño que el Camino Francés en pleno verano. Por ello es muy importante la correcta selección del calzado que utilizaremos para el camino, sobre todo si pensamos realizarlo andando.

El peregrino debe ir bastón en mano, mochila a la espalda y en sus pies 4 reglas básicas: comodidad, ligereza, impermeabilidad y transpiración.

Sugerimos tres tipos de calzado para culminar el camino felizmente.

BOTAS:
Botas

No se aconseja llevar botas de montaña de caña alta, pues suelen ser bastante pesadas, duras y muy calurosas. Si preferimos las botas, por la sujeción extra en el tobillo, lo ideal es optar por las de caña media e inclinada, para andar sin molestias. La inclinación en la parte posterior de la caña permite mayor movilidad y evita roces en el tobillo.

Es importante que tenga un sistema de lazado que aporte buena sujeción y que la lengüeta esté acolchada para garantizar confort y nos permita avanzar con seguridad, protegiéndonos de golpes en el empeine.

Los refuerzos de caucho en puntera y talón también son recomendados, pues aportan seguridad en terrenos escabrosos y evitan que se deteriore la bota.

La amortiguación es primordial y en las botas suele resultar de la unión de la plantilla de espuma de EVA termo-conformada y de la entresuela de EVA moldeada. El piso es recomendable que sea de caucho carbono de doble densidad, aportando máxima adherencia y durabilidad.

Para peregrinos que realicen el camino en invierno, aconsejamos que la bota incorpore membrana impermeable y transpirable. Cuando el calzado incorpora membrana impermeable estaremos más protegidos en días de lluvia,pero pueden resultar más caluroso y transpirar menos si andamos en días de calor.

ZAPATILLAS:
Zapatillas

No es recomendable llevar al camino las zapatillas de deporte convencionales, pues no brindan la protección suficiente. Suelen ser demasiado flexibles y, por lo general, la suela no ofrece suficiente amortiguación y agarre.

Para realizar el Camino de Santiago son ideales las zapatillas de trekking. Las marcasespecialistas en outdoor ofrecen modelos muy buenos que aúnan tecnología, comodidad al andar y máximo rendimiento. Son Ideales para quienes buscan libertad de movimiento, ligereza y transpiración. Son perfectas para caminar, pues además de una suela duradera que brinda excelente tracción, incorporan plantillas extraíbles y entresuela de EVA que soportan y estabilizan la pisada.

Al igual que en el caso de las botas, la impermeabilidad es un factor a tener en cuenta si emprendemos el camino en invierno.

SANDALIAS:
Sandalias

Sandalias multifuncionales desarrolladas para brindar frescura y comodidad. Son el complemento perfecto del peregrino, ya que pueden utilizarse en verano en algunos tramos del camino y también resultan perfectas para descansar después de un largo día de caminata.



  • No estrenar el calzado en el camino.
    Debemos asegurarnos de llevar el calzado nuevo durante cortos períodos de tiempo antes de ir a realizar el Camino de Santiago. Estarán adaptados a nuestros pies y evitaremos contratiempos eventuales, como las indeseables ampollas, que pueden surgir en los primeros días de uso.
  • Tener en cuenta los calcetines.
    Es importante probarse el calzado con el tipo de calcetín que habitualmente usamos para caminar. Tengamos en cuenta que un buen calcetín es primordial para conseguir el máximo rendimiento del calzado.
  • Las dimensiones de nuestro pie.
    Debemos probarnos el número que calzamos habitualmente y uno más para comparar la comodidad y el ajuste entre uno y otro.
  • Cualquier desviación será una dolorosa tortura.
    Comprobemos que el talón esté bien calzado, que el dedo gordo no se monta en los demás y que el resto pueden moverse. Hay que probarse el calzado de los dos pies y elegir tomando como referencia el pie más largo.

Bicicleta

Lo normal es que tengas ya decidida la bicicleta a utilizar; caso contrario, podrías utilizar cualquiera de las tres, dependiendo fundamentalmente del entrenamiento que puedas realizar, o bien, cual de ellas prefieres.

La verdad es que si has entrenado un poco, podrías hacerlo con bicicleta, no teniendo mucha prisa, y estando dispuesto en algunos tramos a empujar la bici. Las bicis todo terreno pueden en principio ir por los mismos caminos que recorren las personas, y también influye muchísimo si se lleva el equipaje en las alforjas, o llevamos vehículo de apoyo.

La bici de carretera, como su nombre indica, es para ir por la carretera, y termina siendo la más cómoda, pues bien por las prisas, bien por ser las primeras etapas del Camino de grandes dificultades para las bicis todo terreno, la verdad es que prácticamente todas, terminan en la carretera.

La bicicleta híbrida, mezcla de las dos anteriores, sería acaso la que mejor se ajusta, pues los tramos fáciles los podría hacer por el Camino, y los que presten mayores dificultades, por la carretera.

No obstante, la decisión es muy personal, y depende incluso de la forma en que piensan hacerlo el resto de nuestros compañeros, y, por supuesto, de los días de que dispongamos.

En principio el Camino es el mismo que sigue el peregrino de a pie, pero te advertimos que si llevas alforjas con el equipaje, te resultará más dificultoso seguirlo, con muchos tramos en que tendrás que empujar la bici, y terminará resultando muy pesado.

La pega es que no puedes salirte del Camino para volver a él cuando lo deseas; hay tramos que discurren bastante separados, y una vez comienzas por el Camino, no te queda más remedio que continuar por él, independientemente de las dificultades que se te presenten.

La verdad es que si empiezas en Roncesvalles por el Camino, para el segundo o tercer día es seguro que te has salido a la carretera, pues el trazado presenta muchísimas dificultades.

Lo cierto es que la bici todo terreno, con 8/10 Kg. de equipaje, resulta completamente distinta de esa bici que utilizamos los domingos para andar por el monte y hacer 20/30 Kms.

Lo mejor sería, antes de salir a hacer el Camino, hacer la prueba:
Cargamos un domingo la bici con las alforjas y sus correspondientes 8/10 Kg. y nos hacemos por el monte el equivalente a lo que hemos previsto será una etapa, 60/80/100 kms. y en función de cómo terminemos, tomamos la decisión.

Cuestión IMPORTANTISIMA a considerar será la época del año en que pensemos realizar el Camino, pues es bien sabido que si ha llovido recientemente, los caminos, que cuando no son carretera son de tierra o pista de concentración parcelaria, guijarro, etc. estarán completamente impracticables, ya que a las ruedas se adhiere el barro con muchísima facilidad.

En Galicia, ya la subida al Cebreiro representa grandísimas dificultades; luego, en invierno y a principios de primavera, tendríamos las corredoiras (caminos que transita el ganado, generalmente sombríos), completamente anegadas de agua y barro, casi imposible de recorrer en bici (andando, a veces tienes que ir saltando tapias y cercas para evitar las corredoiras en invierno).

Finalmente es necesario hacerte alguna recomendación o aviso, si decides hacer el Camino en bicicleta. Si bien es uno de los medios posibles de peregrinar, junto con el caballo y a pie, hay que tener en cuenta que por su movilidad y facilidad de desplazamiento, en relación con los otros métodos, sus prioridades sobre los demás siempre serán las últimas. Esto cuenta sobre todo a la hora de tomar plaza en los albergues, no es equiparable el esfuerzo físico y cansancio acumulado de alguien que se mueve a pie que el que lo hace en bicicleta, y no se trata de comparar que el de bicicleta lleva muchos kilómetros recorridos, el Camino no es una pista de competición, nadie marca etapas ni longitudes, no se trata en hacerlo en el menor tiempo posible sino en disfrutar del Camino en el Camino, y con esta premisa y etapas normalizadas el cansancio, repetimos, y la necesidad de reponer fuerzas no es comparable.

Otro punto que conviene resaltar es el respeto al peregrino a pie, él tiene preferencia en el Camino siempre, cuando les rebases debes hacerlo con cuidado, como te gustaría que lo hicieran contigo los automóviles en la carretera, avisándoles con tiempo, pero sin asustarles, debes asumir que van cansados, que posiblemente se muevan con torpeza para esquivarte, o para permitir que les esquives. Si les haces señales acústicas, bien con la voz o con el timbre, es posible que no te oigan, que vayan distraidos o simplemente que sean extranjeros y no entiendan lo que dices. Modera tu velocidad, no práctiques deportes de riesgo en el Camino.