17 de Julio de 2019 235 Peregrinos conectados Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago
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Lorca

(Murcia)
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    Historia     Ya en el periodo romano encontramos el asentamiento denominado Eliocroca, recogido en el Itinerario de Antonino y situado en plena Vía Augusta. En el Bajo Imperio la actual Lorca se convertirá en una población de la Cartaginense, un asentamiento agrícola en el que predominarán las villae. Con la romanización, Eliocroca fue sufriendo una progresiva cristianización, y ya en el año 301 dos representantes de la diócesis lorquina acudieron al Concilio de Elvira, en Granada.

De la Lorca visigoda apenas tenemos noticias. En el 713 se firma el Pacto de Teodomiro (Todmir), donde aparece ya el topónimo de Lurqa, y por el que esta población pasa a integrarse en un territorio autónomo, junto con otras seis ciudades, gobernado por Teodomiro, situación que se mantendrá hasta la muerte de éste y la reorganización del estado musulmán, llevada a cabo por Abb-al-Rahaman II, que convirtió el territorio de Todmir en una demarcación dependiente de Córdoba y así hasta la desmembración del califato con la muerte de Almanzor y la formación de los reinos de Taifas, siendo la Taifa de Lorca uno de ellos durante la primera etapa.

El Tratado de Alcaraz en 1243 establece el protectorado de Castilla sobre la Taifa de Murcia «... con la cibdad de Murcia e todos sus castillos que son desde Alicante fasta Lorca e fasta Chinchilla...», siendo rey de Castilla y León Fernando III. Su hijo y heredero, el infante Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, conquistará, en 1244, Lorca, (la torre del homenaje de la fortaleza de Lorca se llama Torre Alfonsina en honor al rey castellano) ya que las élites musulmanas lorquinas no aceptaron las capitulaciones de Alcaraz, aunque tras el asedio del infante finalmente fueron acatadas y el castillo cedido a los castellanos. En aquel momento, la ciudad continuará, como en época árabe, su papel de cabeza de una rica comarca agrícola y de importante actividad artesanal, pero la frontera frente a los territorios todavía musulmanes situados al occidente de Lorca dificultará el desarrollo económico.

Durante la Baja Edad Media, Lorca fue una peligrosa ciudad fronteriza, punta de lanza del cristiano Reino de Murcia (perteneciente a la corona castellana) frente al Reino nazarí de Granada. Así, Lorca va a ser la llave del Reino, pero también la base de partida para incursiones a territorio enemigo. Será la batalla de Los Alporchones, en 1452, la que dé fin a los enfrentamientos en la frontera lorquina en el reinado de Juan II, quien diez años antes concedió a Lorca el título de noble ciudad.

Concluida la Guerra de Granada y desaparecido el peligro musulmán, la ciudad cambia de fisonomía; se llevarán a cabo reformas urbanísticas y se desarrollará el comercio y la explotación del campo de forma continuada. Las numerosas obras públicas que se efectuaron atrajeron a obreros y canteros de otros lugares, produciéndose una considerable corriente de inmigración que aumentó la población hasta los 8.000 habitantes. Entre las nuevas construcciones destaca la Colegiata de San Patricio, erigida en 1553, que será el centro religioso de la ciudad, pero también numerosos conventos como los de la Merced, Santo Domingo y San Francisco.

Con el siglo XVII, Lorca se va configurando como una urbe moderna, pero no descuida sus posiciones defensivas, sobre todo en la costa, ya que el peligro turco y berberisco amenazaba continuamente el litoral, sembrando la desolación y cautivando a los habitantes de la zona.

Este siglo será testigo de la expulsión de los moriscos, la epidemia de peste, en la que murió la mitad de la población, y las sequías y las plagas de langosta. Pese a ello, a partir de 1660 se inicia un despegue espectacular y asistimos a su recuperación. Muestra de ello es la construcción de nuevos edificios entre los que destaca el Palacio de Guevara.

El siglo XVIII tiene una importancia vital para la ciudad, al ser una de las comarcas favorecidas por el Reformismo Borbónico. Lorca se configura como una ciudad moderna, perdiendo sus caracteres medievales. La población crece, se extiende y se instala en los barrios periféricos de San Cristóbal y San José. La muralla desaparece, lo que es indicativo de mayor seguridad. El comercio de la barrilla hace que se instalen en Lorca y en el puerto de Águilas importantes casas de comercio, lo que desarrollará la burocracia y el funcionariado, y un buen número de obras públicas, convirtiéndose la ciudad en refugio de pintores, escultores y grabadores que despliegan en ella su actividad artística.

A comienzos del siglo XIX contará con un modelo socioeconómico que será el de una comunidad preindustrial caracterizada por el predominio del sector primario y el fuerte aumento de la población. Pero la rotura del Pantano de Puentes, el 30 de abril de 1802, destruyendo la parte baja de la ciudad llamada Puerta de San Ginés y casi todo el arrabal de San Cristóbal, la Guerra de la Independencia y las epidemias de fiebre amarilla, así como las pertinaces sequías, en tiempos de la Regencia de Espartero, trajeron consigo el hambre y la emigración de más de doce mil personas. Además, la desaparición del comercio de la barrilla privó a la comarca de uno de sus más saneados ingresos.

En este siglo el término municipal de Lorca va a sufrir considerables variaciones: si al comienzo de la centuria engloba los municipios de Águilas, Puerto-Lumbreras y parte del de Mazarrón, al concluir el siglo se configura con la misma extensión que posee en la actualidad.

En 1865 llegará a Lorca la primera máquina de vapor. El ferrocarril Alcantarilla-Lorca, inaugurado en 1885, y el Baza-Lorca, cinco años más tarde, van a suponer la integración de la comarca en el mercado nacional, posibilitando el movimiento de los minerales de los yacimientos litorales y de las minas de azufre y manganeso del interior.

La Restauración lleva aparejada un periodo de prosperidad y de calma política; la ciudad se embellecerá con las glorietas de San Vicente, del Teatro y Colón, con la construcción del Casino Artístico y Literario en 1885, del Teatro Guerra en 1861, de la Plaza de Toros en 1892, etc.

A comienzos de siglo XX la intensa explotación de los yacimientos mineros de la zona litoral va a suponer un relanzamiento de la vida económica de la comarca. La Guerra Civil va a traer consigo paradójicamente el inicio de la recuperación demográfica, aunque en las dos décadas siguientes se producirá un estancamiento poblacional como consecuencia de la emigración. Pero en la actualidad este flujo se ha invertido: los curtidos, la alfarería, el cemento y las chacinerías dan a una ciudad eminentemente agrícola y ganadera un tono industrial al que está adscrito un importante porcentaje de la población.

El siglo XX ha significado para Lorca, en definitiva, el progreso, el despegue tecnológico, el cambio lento y paulatino de las estructuras sociales, la especialización de los sectores productivos, etc.

El 19 de octubre de 1973, Lorca, junto con Puerto Lumbreras, sufrió unas terribles inundaciones que provocaron más de 50 muertos. Tras esta riada se inauguró el hospital comarcal Santa Rosa de Lima, que se cerraría tras la inauguración en el año 1990 del nuevo Hospital Comarcal Rafael Méndez.

El 29 de enero de 2005 se produjo un terremoto de 4,6 grados en la escala de Richter con epicentro en las pedanías de La Paca (1068 habitantes en 2005) y Zarcilla de Ramos (1077 habitantes en 2005), que provocaron diversos daños materiales, sobre todo en la estructura de diversos edificios, tanto en las ya citadas pedanías como en Avilés, Coy, Doña Inés, Don Gonzalo, El Pardo, La Canaleja y Zarzadilla de Totana. En estos últimos años la ciudad de Lorca crece y se expande comenzando a rozar los 90 000 habitantes. También se restauran y ponen en valor monumentos como el Huerto Ruano o el Porche de San Antonio ya en el año 2007.

En 2008 el Consejo de Europa distinguió a la ciudad con el Diploma de Honor de los Premios Europa, que se concede anualmente.

Ficha actualizada en: 27/04/2017
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