26 de Marzo de 2019 114 Peregrinos conectados Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago
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Cabra

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    Historia     Asentada la villa de Licabrum en el corazón del país, que habitaran en otros tiempos los Turdetanos Béticos, descendientes de Tartesos, de quienes tantas y tales maravillas de saber y riquezas nos refieren Plinio el Viejo y Estrabón, donde algunos autores aseguran que los griegos edificaron un grandioso templo dedicado a la diosa Tyche, adoptada por los romanos como diosa Fortuna.

Año 218 a. C. Segunda Guerra Púnica. Roma ponía pie por primera vez en Hispania, desembarcando en la Península Ibérica con la intención de atacar la retaguardia del todopoderoso cartaginés Aníbal, que en aquellos momentos hostigaba a la mismísima Roma tras atravesar los Alpes, en su famosa gesta realizada con elefantes... La ofensiva romana sobre Hispania resultó imparable .El ejército cartaginés se tuvo que replegar hacia la Bética. Publio Cornelio Escipión, el Africano Mayor, conquista la valle del Guadalquivir.

En el 206 a. C. se produce la última gran batalla en suelo hispano entre cartagineses y romanos en la batalla de Ilipa, actual Alcalá del Río Sevilla, donde el ejército cartaginés quedó definitivamente destruido. En esta batalla participaron unos 60.000 soldados íberos, contendientes en ambos bandos, puede que entre ellos algunos egabrenses, a juzgar por la posterior reacción de Roma - podríamos adivinar hasta el bando en el que participaron. Una vez sometidos los cartagineses, el general romano Cayo Flaminio, asedió y conquistó la rica ciudad de Licabrum, haciendo preso a su rey el caudillo Corribilo (197 a. C.), sic Valerio Antias.

Licabrum participó en la sublevación contra Roma. Tito Livio la considera como Oppidum opulenta y bien fortificada.

Más tarde los romanos la denominaron "Igabrum". La población se desarrolló notablemente y fue nombrada Magnum Municipium. Los geógrafos romanos la citan siempre como una de las principales ciudades de la Bética.

17 de marzo del año 45 a. C.: Como todas las ciudades de su entorno, se ve envuelta en la Segunda Guerra Civil de la República de Roma entre Julio César y los pompeyanos, con la última batalla, la de Munda, en sus cercanías.

Siglo I: Igabrum se adhiere al convento jurídico astigitano, Conventvs Ivridicvs XIV Astigitanvs uno de los cuatro de la provincia romana de la Bética.

Siglo III: Igabrum fue de las primeras ciudades hispanas en recibir el cristianismo, y aparece ya como sede episcopal a principios del siglo IV. Se conservan noticias de varios de sus obispos: Sinagio, que asistió al Concilio Iliberitano; Juan, que subscribió el III Concilio de Toledo; Deodato, Bacanda, Gratino y Constantino, que vivieron en el siglo VII. Es tradición que la antigua la iglesia de San Juan Bautista del Cerro fue sede de la catedral en aquella época, se dice que construida sobre un antiguo templo dedicado a la diosa Fortuna. En la actualidad Reginald Michael Cawcutt, obispo emérito de Ciudad del Cabo, está designado de forma protocolaria como Obispo de Igabrum.

Contó también con un templo dedicado a Apolo y con un importante acueducto de cinco millas, construido por Marco Cornelio Novano Bebio Balbo, flamen provincial y prefecto del colegio de los ingenieros de Igabrum y descendiente de la familia Balbo. En la Fuente del Río de Cabra puede verse la reproducción de la lápida dedicada a este acueducto. Como muchas poblaciones de la Bética romana contó con una importante población judía.Siglos VI al VIII: Con la caída del Imperio Romano, Cabra se convierte en un importante centro del reino visigodo,ahora llamada Egabro, que fue condado y obispado entre los siglos VI y VIII, con unos límites aproximados comprendidos por el norte hasta las actuales Espejo o Lopera, por el sur hasta Benamejí o Antequera y por el oeste hasta Puente Genil, en una época que la ciudad tuvo que ser, según todos los indicios, uno de los centros de poder del sur de Hispania.

Siglo VIII: Con la conquista musulmana Qabra, como se llamó en árabe (قبرة), fue capital de una extensa Cora (división territorial) que abarcaba buena parte de los actuales pueblos limítrofes. La pervivencia de la sede obispal cristiana se prolongaría en la época musulmana, acaso hasta la invasión de los almohades, con obispos como Recafredo y Reculfo.

Siglo IX: Las diferencias socioeconómicas entre musulmanes y cristianos generaron frecuentes tensiones en este siglo. Hacia el año 889, Qabra aparece involucrada en la sublevación de los cristiano-mozárabes y muladíes del caudillo Omar ibn Hafsún (de nombre Samuel en cristiano) y que al frente de estos la anexiona a su causa. Omar ibn Hafsún controló durante cincuenta años un área muy importante de Andalucía y estuvo a punto de derrotar a los omeyas, llegando hasta casi las puertas de Córdoba. Fue derrotado en Poley (Aguilar de la Frontera) y su hijo pudo sostener su reino, con capital en Bobastro, hasta que Abderramán III en el 928 les obligó al destierro.

Siglo XI: Con la caída del Califato de Córdoba (año 1031) proliferan los reinos de taifas y en esta época Cabra pasa a depender de la Taifa de Granada. Tras la desmembración, durante la llamada guerra de los berberiscos, los judíos, defensores de la legitimidad omeya padecieron la venganza de los bereberes. Los judíos bajo el poder musulmán desempeñaron un papel protagonista en la política, la cultura y los negocios, viviendo largas épocas de esplendor, que, no obstante, estuvieron jalonadas por múltiples persecuciones, que desembocaron en matanzas como las de Granada 1066 y Córdoba 1013.

Posteriormente con Alfonso VI las Taifas de Granada y Sevilla se convierten en feudatarias de Castilla. En el año 1079 tuvo lugar en Cabra el legendario combate en el que el Cid Campeador al mando de tropas castellanas de Alfonso VI junto a las del rey sevillano al-Mutamid lucharon contra los norteafricanos ziríes establecidos en granada. Mio Cid, Rodrigo Díaz de Vivar venció al rey zirí Abd’Allah de Granada en la Batalla de Cabra y en su castillo mesó de las barbas a García Ordóñez, origen del Cantar de mio Cid.El rey zirí Abd’Allah de Granada junto a los reyes taifas de Sevilla y Badajoz presionados por las parias, solicitan el auxilio de los almorávides, norteafricanos de origen senegalés. Los norteafricanos entran en la península Ibérica en el 1086, derrotan al rey castellano-leonés Alfonso VI en la batalla de Sagrajas o Zalaca, cerca de Badajoz.Los almorávides norteafricanos, no contentos con esto y viendo la debilidad de los reinos taifas por las continuas disputas entre ellos mismos, se enfrentan a sus anfitriones reyes taifas y los derrotan. Cabra será conquistada por los almorávides hacia el año 1090.Siglo XII: Hacia 1124 el rey Alfonso I de Aragón el Batallador conociendo la insatisfacción de la numerosa población cristiano-mozárabe, ante el aumento del fanatismo religioso de la nueva corriente religiosa norteafricana almorávide,inicia una expedición militar por Andalucía, recorre Alcalá la Real, Luque, Baena, Écija, Cabra y Lucena donde vence a Abu Bakr, hijo del emir Ali ibn Yusuf en Arnisol, Arinzol o Aranzuel, según las fuentes, actual Anzur (hoy del municipio de Puente Genil), el 10 de marzo de 1126. Acompañado de numerosos cristiano-mozárabes liberados, puede que entre ellos algunos egabrenses, regresa al reino de Aragón donde se asientan. Los mozárabes de al-Andalus que no huyeron a Aragón, en represalia, serían castigados duramente y en su mayor parte deportados Marruecos.

En 1148, al igual que las poblaciones de esta comarca, fue invadida por los norteafricanos almohades y ante la negativa de los judíos egabrenses de convertirse al Islam fueron castigados. Los supervivientes se dirigieron hacia el norte encontrando en Toledo la tolerancia necesaria para erigir otra comunidad donde la cultura judía pudo desarrollarse en gran manera.Siglo XIII: En 1217 Fernando III el Santo recibió de su madre Berenguela el Reino de Castilla y de su padre Alfonso IX en 1230 el de León. En el año 1240 Cabra fue reconquistada de forma pacífica por Fernando III de Castilla el Santo, y por pacto sus habitantes mantuvieron sus costumbres y religión. Una vez conquistada, cede su gobierno al adelantado mayor de la frontera de Andalucía, su hermanastro, Rodrigo Alfonso de León. Más tarde las Cortes de León y Castilla se fundieron bajo el reinado de Fernando III, momento el que se considera surge la Corona de Castilla, formada por el Reino de Castilla, de León, de Toledo, de Jaén..., reinos y señoríos conquistados a los árabes.

Cabra, al igual que buena parte de Andalucía, forma parte de la Corona de Castilla desde el primer momento de su fundación.Siglo XIV: En 1333 fue cercada por el rey de Granada, quien tras derribar su castillo y murallas, hizo prisionera a toda su población «varones e mugeres, grandes e chicos, e enviolos atados cabtivos a Granadas>>. El maestre Juan Núñez III de Lara no tardaría mucho en recuperar este lugar que, por los estragos sufridos de las huestes nazaritas, tendría que volver a ser repoblado.

En dos ocasiones Cabra cayó en poder de los granadinos, y reconquistada por Alfonso XI, la dio en señorío a Leonor de Guzmán entre 1342 y 1344. En esta última fecha «por ennobleyer la villa de Cabra que es de Doña Leonor, por que se puedo incior poblar..» otorga[cita requerida] a este lugar una serie de franquezas y libertades, entre las que destaca, en primer término, la concesión del Fuero de Córdoba y exenciones de pechos, martiniega, infurciones, marzazga, etcétera.Con anterioridad, la villa de Cabra había pertenecido a la Orden de Calatrava. A principios de 1342, Alfonso XI se encargó de extender un privilegio rodado, ordenando al citado maestre que poblase el lugar de Cabra. Documento redactado en los mismos términos en que luego sería escrito el de 1344, donde figura, por el contrario, como señora del lugar.2Es tradición que en el castillo de Cabra residió Leonor de Guzmán madre del rey Enrique II de Castilla el de Trastámara, se dice que nació en Cabra y que en la iglesia de San Juan Bautista del Cerro de Cabra fue bautizado, conservándose la pila bautismal en esta iglesia. Tanto es así que tras pertenecer a diversos señores Enrique II concede el título de conde de Cabra en 1380 a su hijo natural, Enrique de Castilla, de apenas dos años, también duque de Medina-Sidonia. Por muerte de este, Cabra vuelve otra vez a la corona.

Siglo XV: En 1439 el rey Juan II de Castilla nombra señor de Cabra a Diego Fernández de Córdoba y Montemayor, en 1455 el rey Enrique IV de Castilla lo nombra conde de Cabra, el primero de su casa. En esta época fueron frecuentes las guerras civiles entre los señores feudales de la Corona de Castilla. En un episodio de estas guerras civiles Diego Fernández de Córdoba y Montemayor capturó a su primo Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar, El Gran Capitán, en Santaella manteniéndolo preso en su Castillo de Cabra hasta su liberación en 1476 por intercesión de los Reyes Católicos.

En 1483 las tropas conjuntas de los pueblos de la comarca lideradas por el segundo conde de Cabra, Diego Fernández de Córdoba y Carrillo de Albornoz, derrotan en la batalla de Martín González o de Lucena al último rey de Granada, Boabdil, que dice la tradición que estuvo preso en el Castillo de Cabra. Los Reyes Católicos conceden el privilegio, a todos aquellos que participaron en esta batalla, de añadir un cuartel más a sus escudos con el busto del rey Boabdil encadenado.

Ficha actualizada en: 19/06/2015
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