El camino antiguo circulaba junto al río Esla, saliendo desde la actual zona deportiva, dejando a la derecha el molino de Sandalio y el de Teodoro y cruzando el río por el puente llamado de El Mercadillo, como veremos. Era el trazado de la calzada antigua que procedía de la ciudad astur- romana de Lancia.
La distancia total entre Cistierna y Gradefes es de 23 kilómetros por una carretera estrecha, tortuosa, rodeada de vegetación que se aleja y se aproxima al río. Caminar por este lado del río Esla es un placer verde de sombra. Antiguamente se plantaba lino, que junto con la lana de las ovejas servía para el vestido. Si se desea ir por los pueblos, se toma la carretera pasando por la llamada calle real, actual carretera. En Sorriba del Esla se debe entrar por la Calle Real, a la izquierda de la carretera, en la parte vieja. El lugar fue villa realenga, que quiere decir exenta y sólo sometida al rey. Conserva edificios antiguos, de casas solariegas, viejas, de piedra y alero de madera y puertas de dos piezas que muestran blasones sencillos, especialmente de los Villarroel.
Pasado el puente se construyó un hospital, dotado con fincas y mandas tal como aparece en muchos de los testamentos, “para atender a los pobre y peregrinos” que siguiendo la ruta derecha del río Esla llegaban hasta Gradefes. El hospital disponía de una tabla de pesca en el río, cuyo nombre aún mantiene. La capilla del hospital estaba dedicada a San Bernabé y Santa Catalina. Los caminantes, cruzado el puente, llegaban a una pequeña población donde se celebraba la feria y mercado de San Bernabé (11 de junio) y santa Catalina (24 de noviembre). Aún permanecen en pie, aunque deshabitadas, algunas casas de las que componían el poblado.
Desde Cistierna hasta aquí la Ruta Vadiniense y el Camino Olvidado o Vexu Camin comparten traza, pero aquí el segundo se separa del primero para continuar por el borde de la Cordillera hasta desembocar en el Francés, en Cacabelos.
Nosotros seguimos por un camino que parte de la carretera por la derecha, en paralelo a esta, y como a kilómetro y medio, se topa a la derecha con la recoleta y romántica ermita de San Pelayo, situada en la ladera entre robles.
El pueblo de Modino (Motín, Motino) era centro importante administrativo de la zona, siendo capital del Concejo antiguamente. Estaba habitado por familias ilustres, que edificaron sus casas solariegas con portadas de arcos de piedra rematados por escudos, de las que quedan pocas, en ruinas y dignas de mejor cuidado. Algunos escudos pertenecen a los García, un guerrero matando con su espada a un león y a los Llamazares, cuatro cuatro dragones mordiendo dos bandas, rodeados de llamas y aspas.
En el siglo XVI fue dotada, dentro de la iglesia, la capilla de la familia de los García con sus enterramientos, tal como rezan las lápidas, únicos restos de la rica dotación feudal y el sarcófago situado en la pared izquierda.
Saliendo del pueblo por la carretera se halla a la izquierda la ermita del Santo Cristo del humilladero y de la Vera Cruz construida en el siglo XVI por Gutiérrez de Triguero, quien repara de esta manera “del quebranto que hizo de no cumplir con los días festivos”.
Partimos de Modino por el camino a pie de monte, por el que pasamos junta al cementerio de la localidad, y a pocos kilómetros se llega a Pesquera, lugar adecuado para la pesca, de donde procede su nombre (Piscaria). Se mantiene el molino de cereales que funcionaba con agua conducida por un canal desde el centro del pueblo, tal como aún se ve. A la localidad de Pesquera no es necesario acceder ya que el camino continúa a Santibáñez de Rueda (Sancti Joannis) donde había un hospital o casa de recogida de pobres, caminantes y peregrinos, dedicado a San Antonio y sirvió como iglesia antes de edificar la actual.
Un kilómetro antes de entrar en Carvajal de Rueda (Carvaliar), a la derecha, una pequeña ermita nos recuerda el lugar donde estuvo la más antigua y grande dedicada a la Virgen Peregrina. Una vez dentro del pueblo nos encontramos la iglesia, construida sobre un cerro, como la de Modino que domina el valle como una balconada.
La iglesia, que parece un santuario, mantiene viva la devoción a La Virgen Peregrina, cuya imagen de bello rostro y brazos que sostienen al Niño Jesús y el bordón de peregrina con la calabaza, está montada en un camerino barroco, vestida de ricos mantos, decorados con conchas.
Partimos de Carbajal por la carretera y a un kilómetro aproximadamente nos desviamos por un camino que parte de la margen izquierda de la misma, justo al lado de una hornacina con una imagen de la Virgen Peregrina. Este camino nos lleva hasta Villacidayo pasando por los dos molinos que había en esta vega.
Siguiendo nuestro camino, entramos en Villacidayo (Villa de Cidaio), donde se encontraron restos de cultura lítica prehistórica en los alrededores del pueblo. En la parte alta del edificio de la iglesia, lado norte, hay una piedra labrada con letras de corte clásico y la representación de un águila, ilegibles desde abajo, porque parece estar invertida.
Cruzamos el pueblo y salimos por la carretera. A menos de 200 metros volvemos a incorporarnos a un camino de concentración que parte de la margen izquierda de la carretera y nos lleva en línea recta hasta la entrada al pueblo de Gradefes.
En mitad de estos campos de ribera que estamos cruzando, vemos a nuestra derecha el pueblo de Villanófar (Villa Noufar o Nofal), donde se conserva en la iglesia una imagen de Santiago Matamoros, procedente de una ermita dedicada a Santiago, que estaba en las afueras. El camino que nos ha traído desde Villacidayo desemboca en la carretera unos metros antes de entrar en Gradefes, lugar de encuentro y descanso a la sombra espiritual del monasterio cisterciense. A la salida del pueblo, en la izquierda, hay un edificio municipal cuyo primer piso está dedicado a Albergue para que pernocte el peregrino.