A partir de El Cubo de la Tierra del Vino el itinerario jacobeo discurre por tramos de la antigua cañada ganadera de Extremadura o de la Vizana y, durante varios kilómetros, paralelo al antiguo ferrocarril Palazuelo-Astorga “Ruta de la Plata”, clausurado en el año 1985. Lamentablemente, el camino se olvida de las cercanas ruinas del monasterio cisterciense de Valparaíso, lugar de nacimiento del rey Fernando III, localizadas junto a la N-630; sin embargo, podrá contemplar las de otro convento, el de Nuestra Señora del Soto, de la Orden Tercera de San Franciscano, en el pequeño pueblo de Villanueva de Campeán, donde la calle La Calzada se asienta sobre el propio camino y marca el itinerario jacobeo.
Poco a poco la Vía de la Plata se acerca a la capital de la provincia, no sin antes pasar por un monumento moderno, el Brocal de las Promesas, en las inmediaciones de Entrala, ubicado en el punto de convergencia de tres calzadas romanas: la Mirandesa, la de la Dalmacia y la Vía de la Plata; el lugar fue, a su vez, un descansadero de ganados.
La iglesia de San Frontis, advocación francesa citada en el Códice Calixtino como una de las reliquias a visitar en la ciudad de Périgueux, le da la bienvenida a la ciudad a los peregrinos, ofreciéndole una bella imagen del río Duero, con los restos del primitivo puente y, en la otra orilla, la catedral de San Salvador sobre un promontorio de las Peñas de Santa Marta.
Aquí finaliza el Camino de Levante y de ella parte, además de la Vía de la Plata, el Camino Zamorano Portugués; la oferta jacobea se amplía con la opción del Camino Mozárabe a partir de Granja de Moreruela.
Zamora, la ciudad del románico, ofrece más de una veintena de templos de aquel periodo, además de un interesante pasado medieval, del que aún conserva un rico legado. Recorrer sus calles es un viaje en el tiempo al que invita el propio itinerario jacobeo urbano: Puente de Piedra, plaza de Santa Lucía y el palacio del Cordón, engalanado con las veneras de su cornisa que recuerdan la pertenencia de sus antiguos propietarios a la Orden de Santiago; asciende el peregrino por la cuesta de San Cipriano, donde se halla la iglesia del mismo nombre, una de las más antiguas de la ciudad, y junto a la que se ubica el albergue municipal.