Ya en las cercanÃas de Betanzos y tras dejar atrás las ruinas de la capilla de San Paio, nos encontramos con la iglesia de San Martiño de Tiobre, románica del siglo XII, con rasgos que ya apuntan la transición al gótico. Fue consagrada por Diego de GelmÃrez en el año 1108 y construida sobre un yacimiento arqueológico posiblemente prehistórico según todos los indicios. Da imagen de gran solidez y equilibrio, dada la escasez de ventanas, solo de las llamadas saeteras y una cuadrada encima de la puerta de entrada. Los muros presentan dos contrafuertes a cada lado.
De la fachada principal destacamos la puerta, en la que sobresale no el tÃmpano, sino las arquivoltas semicirculares que descansan sobre cuatro columnas adosadas a las jambas. Los capiteles, de estilo corintio clásico, tienen decoración vegetal. Otro detalle a destacar es la ventana de la parte posterior, con dos columnas de pequeño diámetro, sobre las cuales se asienta una arquivolta. Tres figuras de animales adornan el ábside.
El campanario es sencillo, posiblemente barroco tardÃo del siglo XVIII, con dos cuerpos rematados en pináculos con punta de flecha.
El interior se estructura en una sola planta, rectangular rematada arriba con una armazón de cimbras de madera. Un arco triunfal apuntado da paso a un presbiterio. Dicho arco está apoyado en semicolumnas rematadas en capiteles en los que aparecen representadas cabezas y hojas, ornamentadas por volutas. En medio de la capilla mayor arranca otro arco muy parecido al triunfal. La nave y el presbiterio rematan en un ábside también rectangular. Está cubierta con bóveda de cañón ojival en canterÃa. La sacristÃa, posterior, le da un aspecto irregular.
A destacar también una puerta lateral también con arquivoltas y columnas, asà como toda la colección de canecillos.