
Cumplidas las anteriores condiciones, ya estás, peregrino, en disposición de entrar en el Camino Interior. No es paralelo a tu Camino exterior, no lo olvides. Ambos están bellamente unidos. Ambos se iluminan mutuamente. El de afuera es soporte del de adentro. El de adentro se hunde sin el de afuera.
El Pórtico de la Gloria y la tumba del Apóstol es el final del Camino exterior; es el final del Camino interior
Quiero proponerte cinco aproximaciones para que unifiques ambos caminos y al final te introduzcas en la Gloria del Apóstol. Pero no olvides nunca que eres tú quien crea el Camino y el Camino quien te crea a ti. Sobre todo es tu camino y tu aventura. Recorrer tu itinerario interior.