En el número 13 de la revista Peregrino, con fecha de mayo de 1990, se puede leer una pequeña reseña que dice:
"UNA PEREGRINA española ha decidido pasar el mes de julio en una casa alquilada de un pequeño pueblo del Camino para alojar a los peregrinos que por allí pasen. Si alguien está interesado en secundar la idea y puede hacer esta labor durante el mes de agosto puede ponerse en contacto con nuestra redacción".
Se trataba de la iniciativa de Lourdes Lluch que alquiló una casa en Hornillos
del Camino y allí se dedicó a acoger peregrinos. Esta sencilla iniciativa representa la puesta en marcha de los Hospitaleros
Voluntarios del Camino de Santiago en la que antiguos peregrinos se ofrecen para pasar un tiempo de sus vacaciones colaborando en la acogida a los peregrinos.
Del éxito de esta experiencia deriva que en la revista Peregrino de noviembre de aquel mismo año apareciera la siguiente invitación:
"Los antiguos peregrinos que quieran dedicar parte del verano a atender refugios del Camino pueden escribir a nuestra redacción indicando las fechas en las que pueden hacer ese trabajo".
Desde aquel año fueron muchos los que se interesaron en ayudar de esta forma voluntaria en la acogida a los peregrinos. En octubre de 1992 se realizó en San Juan de Ortega un primer Encuentro de Hospitaleros en el que se resalta
"El carácter voluntario y gratuito del trabajo de los hospitaleros" y en el que pone de manifiesto que "El trabajo de los hospitaleros busca ante todo el servicio a las necesidades de los peregrinos".
Fruto de este Encuentro fue también la realización de cursillos de preparación de nuevos hospitaleros el primero de los cuales se celebró en San Juan de Ortega en abril de 1993. Después han sido muchos los cursillos de preparación realizados, en el año 2001 fueron 4 en España y 1 en Francia, y los encuentros de revisión de cada campaña o los cursillos dirigidos a hospitaleros veteranos que quieren mejorar sus conocimientos en aspectos médicos, espirituales, psicológicos, etc.
"Para mi Ser hospitalero es acoger a los peregrinos con amistad servir como un samaritano: dar comida, bebida y alimento de espíritu y después dejarlos caminar. El peregrino tiene que dejar los albergues y el hospitalero tiene que dejar a los peregrinos" .(Robert)
En estas reuniones de hospitaleros se van marcando las líneas que definen el trabajo de los hospitaleros: el
carácter voluntario y gratuito de los hospitaleros, la
experiencia de la peregrinación como única condición para ser admitido como voluntario, que los hospitaleros sólo trabajen en albergues que dan una acogida gratuita a los peregrinos y sólo reciben donativos voluntarios, que en
la acogida no se hace ningún tipo de discriminación por motivos culturales, ideológicos o religiosos etc. Todas estas cuestiones surgen del debate entre los mismos hospitaleros que se van dando a si mismos su identidad.
Cada año ha ido aumentando el número de albergues y hospitaleros. En el 2001 han sido más de 400 los hospitaleros que han estado trabajando en 24 albergues a lo largo del Camino de Santiago. Eran en su mayoría españoles, pero también había un numeroso grupo de extranjeros provenientes de 17 países algunos, entre ellos Colombia, Japón o Polonia. Son más y más las personas que tienen la oportunidad de conocer este otro lado oculto de la peregrinación y de devolver al Camino algo de lo mucho que recibieron cuando eran peregrinos.
Hay que destacar el trabajo de algunas Asociaciones Jacobeas de España y otros países que se encargan con sus socios de mantener la atención a los peregrinos en un albergue. Así ha ocurrido en estos años con las Asociaciones de Guipúzcoa, Valencia, Madrid, Cuenca, Vizcaya, Álava y Barcelona o las de otros países como Inglaterra, Bélgica, Italia, Suiza o Alemania.