Acercándonos ya al final de esta serie de encuestas que llevamos a cargo, la que analizamos hoy se refiere a los lugares y entornos jacobeos seleccionados por nuestros lectores. Lugares y entornos importantes o singulares, con esa magia especial que los hacen perdurar en el recuerdo del peregrino.
Pues bien, parece que una gran mayoría de los votantes no han tenido en cuenta estas indicaciones y de las 301 contestaciones recibidas, dos terceras partes (203) no cumplían los requisitos para ser tenidas en cuenta, básicamente por ser respuestas referidas a poblaciones, monumentos, calzadas, puentes, etc, que ya habían tenido su cabida en otras encuestas previas. De este modo sólo las 98 contestaciones restantes son las que han contado a la hora de elaborar el cuadro final de lo “+ 10”.
Analizando someramente el total de la muestra (incluyendo, aquí sí, a todos los que han contestado, aunque algunas respuestas sean “erróneas”) de nuevo se imponen los suscriptores de Peregrino a la hora de animarse a participar, siendo un 65 % del total por un 35 % de los que rellenan la encuesta cuando la descubren en la página web de la Federación.
En cuanto a sexo, al menos en este caso, el Camino es mayoritariamente cosa de hombres, pues son ellos un 83,73 % y las féminas tan sólo el 16,27 %. Por último analizaremos el rango de edades de las respuestas recibidas: el 32,35 % son atribuibles a quienes tienen cuarenta o menos años; un 52,94 % corresponden a la franja que va de los cuarenta y uno hasta los sesenta años y, finalmente, los mayores de esa edad son un total del 14,7% de las contestaciones.

Lugares y Entornos Jacobeos
Los diez lugares y entornos elegidos suponen el 42,85 % de total de las respuestas válidas y, como siempre ha ocurrido en las anteriores encuestas efectuadas, casi hay tanta variedad de contestaciones como partícipes en la misma.
Así, además, podemos citar algunas como el alto de Ibañeta; la bajada a Molinaseca; de Burgos a Carrión, tres etapas inesperadamente preciosas; el patio de las Clarisas de Carrión; el teso desde el que se divisa Hornillos del Camino; el entorno de los monasterios de Leire y San Juan de la Peña; la foz de Lumbier; la puesta de sol desde el Cebreiro; las gallinas en la catedral de Santo Domingo de la Calzada; la misa del peregrino en Santiago; el rosario en la catedral de Pamplona; los páramos burgaleses, palentinos y leoneses; las pulperías de Melide y un todavía largo etcétera.
Como siempre hacemos, detengámonos un instante en aquellos lugares y entornos más destacados:
No siendo el que suscribe muy devoto de la faraónica remodelación sufrida por este entorno con motivo del primer “Xacobeo” moderno en 1993 (¡Dios mío!, ¿por qué no usaremos más a menudo expresiones tan bellas y jacobeas como Año Santo o Año Jubilar?), no sabe uno si esta elección responde a los gratos recuerdos de una estancia pasada en la “Ciudad de Vacaciones” allí instalada o más bien (y esperemos que así sea) a la alegría que tantos peregrinos allí han experimentado al divisar las torres del templo compostelano.
Este lugar ha sido testigo durante cientos de años de abrazos y gritos de jubileo y así debe seguir siendo.
Tras pasar Villafranca inicia el peregrino la ascensión a los burgaleses montes de Oca, cubiertos de robles y espesa vegetación. Por estos parajes, camino de San Juan de Ortega, se perdió el clérigo italiano Doménico Laffi en el siglo XVII, alimentándose con los hongos del camino. Pero cuando llega al cenobio jerónimo, el mismo Laffi dirá que “questi Padri sono molto richi e fanno molte caritá alli Pellegrini” y es esta hospitalidad jacobea, cuyo símbolo son las sopas de ajo preparadas durante muchos años por el padre José María Alonso, la que también ha seguido perdurando en la peregrinación más reciente.
Que conduce al peregrino, por dura pendiente, a tierras gallegas a través de las localidades bercianas de Herrerías, la Faba y Laguna de Castilla.
En todo caso, cada uno a su ritmo, se impone disfrutar del paisaje circundante y de la llegada final a la pequeña aldea de O Cebreiro y a su templo de Santa María la Real donde se conserva el “Cáliz del Milagro”.
“Plaza Mayor” del Camino y del arte, constituye uno de los momentos cumbres de la peregrinación el contemplar con nuestros ojos la majestuosidad de la Catedral tras tantos kilómetros de caminar.
En su centro geográfico, sendas placas recuerdan la concesión al Camino de Santiago del premio Príncipe de Asturias y su declaración como Itinerario Cultural Europeo.
Como la subida al Cebreiro, parece que nuestros lectores peregrinos muestran un especial cariño a las duras pendientes.
Etapa ésta de excepcional belleza en la que se cruza la frontera que une Francia y España y se pasa de los 180 metros de altitud en Saint-Jean hasta los 950 de Roncesvalles, franqueando antes el collado de Lepoeder a 1430 metros sobre el nivel del mar.
Camino tradicional entre Zariquiegui y Uterga, hasta mediados del siglo XIX, hubo aquí arriba una ermita dedicada a la virgen del Perdón y un hospital de peregrinos. Poco antes de alcanzar la cumbre, el caminante se encuentra en las faldas de monte con una pila de agua clara conocida como fuente de la Reniega. Desde 1996, se encuentra en el Alto del Perdón una escultura en chapa de Vicente Galbete que representa un cortejo de peregrinos de distintas épocas que se cruzan con la alineación de los aerogeneradores aquí instalados. De ahí el eslogan que acompaña a la obra: «donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas».
Así, indeterminados, pues los podemos encontrar en múltiples entornos: en Navarra, en Aragón, en los montes de León, caminando por Triacastaela, San Xil, Sarriá, Portomarín,.. coexistiendo en muchos casos con otras especies como castaños, madroños, abedules, sauces, etc.
¿Quién se resiste a una siesta placentera bajo el Roble del peregrino antes de llegar a Rabanal?
Nombre que alude a los haces o mostelas que se hacían con las plantas que cría el reseco y calizo terreno y que luego servían para hacer fuego en los hogares del lugar. Teclea uno estas palabras en internet y encuentra testimonios como éste: “Nos detuvimos a ver caer el sol sobre el cerro al que se sube por la Cuesta de Mostelares. Un entrañable punto del Camino para nosotros los de Castilla. A los de Castilla, en el fondo, nos encantan nuestros páramos desiertos, pero por pudor nunca nos atrevemos a defenderlo. Nos parece contra natura.”
El valle de Erro hace gala de sus hayedos y robledales y de una cambiante orografía. Seguimos dando la voz a testimonios que encontramos al azar en la Red: “La ascensión al Alto de Erro es una ascensión tan dura como gratificante y estimulante. De nuevo los impresionantes bosques de robles y hayas, arriba y abajo, a izquierda y derecha, tiñen el paisaje de un colorido inimaginable, creando esa atmósfera de majestuosidad que empapa nuestro recorrido por estos valles navarros.” y este otro: “El bosque de Erro es de una gran belleza, totalmente cerrado y con un especial encanto. Es tan espeso de árboles que en pleno día quedas en una penumbra tal, que te puedes imaginar el miedo que pasarían los peregrinos hace siglos caminando por estos bosques.”
A 1.630 metros de altitud, es el punto de entrada a la península de los peregrinos que venían por la ruta de Arles tras haber dejado atrás ciudades tan emblemáticas como Saint-Gilles, Montpellier o Toulouse. Desde aquí el peregrino comienza la bajada hacia Jaca, fin de la primera etapa que, con origen en Borce, marca el Codex Calixtinus por estas tierras. En su descenso, encontraremos las ruinas del medieval hospital de Santa Cristina, y las localidades de Canfranc, Villanúa y Castiello de Jaca.
Estos son los diez lugares y entornos elegidos por nuestros votantes. Pero como dijimos más arriba, ha habido muchas contestaciones que no han podido tenerse en cuenta al no ceñirse estrictamente al tema de la encuesta. No obstante y como curiosidad, citaremos algunas de las más votadas que, generalmente, ya habían sido elegidas en anteriores sondeos de esta serie. Así tenemos Santa María de Eunate, Roncesvalles, O Cebreiro, la Cruz de Ferro, el Canal de Castilla, las ruinas de San Antón, el puente de Puente la Reina, Vilar de Donas, la catedral de Santiago, la fuente del Hospitalejo, etc, etc.
Y el breve comentario final
Esta vez bien breve, pues la lista clasificatoria no deja lugar a dudas y el “despiste” de nuestros lectores tampoco. Sobre lo uno, llama poderosamente la atención que de los diez primeros lugares, siete hagan referencia a montañas (ascenso, descenso o travesía), dos a bosques (normalmente también asociados a montes), y uno, paradójicamente, a una plaza urbana, ¡pero vaya plaza!, donde confluyen y se remansan los pasos de todos los peregrinos. Y sobre lo otro, ¡cuando se ha visto que los peregrinos sigan una lógica predeterminada, sino la pura llamada del Apóstol!
Y hasta aquí esta penúltima entrega de lo “+ 10”. Animamos a nuestros lectores a participar en la próxima y ya convocatoria final, que estará dedicada a los “Milagros y leyendas” jacobeas.
Francisco Grarcía Mascarell