Ultimo pueblo maragato, hoy abandonado, asentado en la ladera del monte Irago.

Es uno de los lugares que más suenan en la documentación jacobea. En 1103 se documenta la existencia de una alberguería y del hospital de 'San Juan de Irago'.

Espadaña de la iglesia

Ramiro II celebró un concilio en esta localidad en el siglo X. A finales del s. XI un eremita, llamado Gaucelmo, funda una alberguería y un hospital. Alfonso VI le da privilegios, reconociéndole como Señor. Este, en 1106, traspasó la titularidad de la fundación al Obispado de Astorga.