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La ciudad nace con las peregrinaciones, si
bien hay huellas que atribuyen la existencia de poblamientos celtas,
romanos y visigodos en el enclave actual de la ciudad. Pero será
a raíz de la 'invención'
de los restos del Apóstol, cuando
la ciudad entre con fuerza en la historia.
La tradición dice que al morir martirizado
Santiago, sus díscipulos lo trasladan
a Galicia. Pasaron los siglos hasta que
en el año 813, un anacoreta llamado Pelayo
vio una luminosidad extraña, avisando al obispo de Iria
Flavia. Teodomiro, acudió
y descubrió que eran los restos del Apóstol.
De este prodigio luminoso surgiría el nombre de la ciudad de
Campus Stellae. El rey
Alfonso II el Casto, mandó construir en este lugar una
pequeña iglesia, poco después Alfonso
III la amplió y convirtió en Basílica. Este
descubrimiento no tardó en propagarse por toda la cristiandad,
convirtiéndose muy pronto en una vía de penetración
cultural así como de expansión comercial.
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Fue el obispo Gelmírez,
el que entre 1109 y 1140 dirigió la ciudad y se convirtió
en gran impulsor de su desarollo cultural, religioso y artístico.
Este desarrollo hizo que el papa Alejandro III
equipara Compostela como centro de peregrinación,
junto con Roma y Jerusalén.
Posteriormente la expansión de la
Reforma protestante hizo caer el flujo de las peregrinaciones.
En el año 1589, ante la amenaza de
la armada inglesa, el arzobispó ocultó las reliquias del
Apóstol, éstas no fueron
encontradas hasta 1789. En los siglos XVII y XVIII la ciudad experimenta
un fuerte desarrollo arquitectónico, srugen en estas fechas las
rúas, plazas y soportales.
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La riqueza artística de la ciudad
es prácticamente imposible resumirla en unas líneas, en
nuestro intento seguimos la ruta que seguían los peregrinos hasta
llegar a la ciudad.
La ruta se iniciaba por la rúa
de los Concheiros, aquí los peregrinos se proveían
de las vieiras, llegaban a la Puerta del Camino
o Puerta Francígena; muy cerca de
aquí se halla el convento de Santo Domingo
de Bonaval, del siglo XVI, hoy Museo del
Pueblo Gallego, continuando por las rúas llegamos a Santa
María del Camino, reedificada en el XVIII sobre una capilla
románica. En la calle de las Casas Reales
puede visitarse la Capilla de las Animas,
en su altar mayor un relieve con Cristo Crucificado, en las capillas
grupos escultóricos de la Pasión.
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En la plaza del pan,
la iglesia de San Benito del Campo, fundada
en el siglo X y reconstruida por el obispo Gelmírez
en el XII, reedificada posteriormente en el XVIII. Abandonando un poco
la ruta a la catedral, muy cerca se encuentra el Palacio
de Don Pedro, edificio gótico del siglo XIV, el Museo
de los Peregrinos y el Monasterio de San
Martín Pinario, el monasterio data del 912, Gelmírez
lo amplía y posteriormente sufre modificaciones hasta el siglo
XVIII. A su lado la iglesia de San Martín,
con gran fachada de aire plateresco.
Llegamos a la plaza
de la Azabachería, en ésta ya estamos frente a
la Puerta del Paraíso de la Catedral.
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La catedral
fue construida a partir de 1075 sobre los templos anteriores que se
habían construido al aparecer el sepulcro del Apóstol.
Durante el pontificado de Gelmírez
y Diego Pelaez se llevan a cabo las principales
obras. La consagración tuvo lugar en 1211, pero hasta el siglo
XVIII es objeto de sucesivas ampliaciones, por lo que además
del románico, se encuentran en ella nuevas e importantes muestras
de otros estilos, fundamentalmente del barroco gallego y del neoclásico.
Tiene planta de cruz latina, de tres naves divididas en tramos por arcos
de medio punto. A la nave central, más alta y ancha, se asoma
la tribuna, con ventanales calados. El conjunto se cubre con una bóveda
de cañón y rodeado de triforios. Es un claro ejemplo de
iglesia de peregrinación. En más elementos constructivos
y decorativos se advierte el carácter internacional del edificio,
pues en él se funden formas y sistemas que vemos a lo largo de
todo el Camino de Santiago, así como el prerrománico hispánico.
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En el interior de las distintas capillas,
encontramos diferentes obras y estilos, desde el románico al
barroco, puede destacarse en la capilla de San
Bartolomé, obra románica de 1102, unos capiteles
esculpidos por el Maestro Mateo. En la
Capilla de Mondragón (1521), una
magnífica reja del siglo XVI. En la Capilla
de las Reliquias y Panteón Real, se encuentran las tumbas
reales esculpidas en los siglos XII y XIII con sorprendente realismo,
están enterrados varios reyes, al final se encuentra una losa
sepulcral del obispo Teodomiro (874) descubridor
de la Tumba del Apóstol. En la Capilla
Mayor, apenas se puede ver su primitivo estilo románico
por la cantidad de aditamentos barrocos que tiene. Hay una estatua de
piedra policromada del Apóstol de
1211, cubierta por joyas del siglo XVIII. Bajo ella, la cripta, junto
a un altar que pudiera ser de la primera iglesia, se encuentran una
urna de plata con los restos de Santiago
y de sus díscipulos San Teodoro y
San Atanasio. Otros lugares de interés
son la Biblioteca, la sala Capitular, el Claustro
y los Museos y Tesoros
de la Catedral.
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Recorriendo la catedral por el exterior encontramos
la puerta de las Platerías que es
la más antigua de la catedral, data de 1103. Integrada por dos
cuerpos, el inferior formado por doble pórtico y el superior
por dos ventanas de arcos polilobulados y arquivoltas decoradas. Ofrece
un programa iconográfico perfectamente organizado, en el tímpano
de la izquierda las tentaciones de Cristo y en el de la derecha la Pasión.
Las esculturas tienen un gran naturalismo. El director de la obra fue
el Maestro Esteban.
La Puerta Santa
de la catedral, o de los Perdones, decorada
con 25 estatuillas románicas, procedentes del coro de piedra
de la catedral, obra del Maestro Mateo.
Sobre ellas las imágenes de Santiago
y sus dos díscipulos, del siglo XVIII. A la izquierda la Puerta
Real junto a la torre del Reloj.
Tras rodearlas se llega a la Puerta de las Platerías.
La fachada del Obradoiro que está
precedida de una doble escalinata, construida en 1606, está flanqueada
por dos torres, la de las Campanas y la
de la Carraca. El
Obradoiro, propiamente dicho, es obra de Casas
y Novoa y su construcción finalizó en 1750.
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La portada de acceso al Pórtico
de la Gloria, obra del Maestro Mateo
de 1188, se trata de uno de los más destacados logros de la escultura
románica de transición al gótico. El conjunto,
imposible de describirlo en su totalidad, escenifica la glorificación
de Cristo a través de diferentes figuras bíblicas que
dialogan entre sí. En el parteluz
de la puerta central se encuentra el Apóstol
con el cayado de peregrino.
Las figuras en su origen fueron policromadas.
Al pie, en la parte posterior del parteluz, se encuentra el 'santo
dos croques', considerado el autorretrato del Maestro
Mateo (los estudiantes tienen la costumbre, en épocas
de examenes, de darse coscorrones contra él para aumentar su
sabiduría).
En el tímpano se representa el Pantocrátor,
rodeado de ángeles y en las arquivoltas los 24 ancianos del Apocalipsis
tocando diversos instrumentos.
Esta obra ejercerá una gran influencia
en la escultura posterior.
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En la plaza del Obradoiro
destaca el Palacio de Gelmírez,
uno de los mejores monumentos del románico civil, siglo XII.
Destaca su Salón de Fiestas.
En el lado norte el Hospital
Real, fundado por los Reyes Católicos
en 1492. Su portada es plateresca (1511), insertada en una fachada
barroca levantada en 1678. Al oeste el Palacio
Rajoy y al sur el colegio de San Jerónimo,
fundado en 1501 y reconstruido en 1665.
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La visita se complementa con un recorrido
por las rúas compostelanas, en ellas se encuentran numerosas
casas blasonadas, talleres, así como monumentos de gran valor
como el Colegio de Fonseca, la Casa del Dean,
el Convento de Belvís, la iglesia de San Fiz de Solovio,
para algunos éste ocupa el lugar en el que el monje
Pelayo vio los signos que le conducirían al sepulcro del
Apóstol y otros muchos.
Alejada de este casco antiguo se encuentra
la iglesia de Santa María del Sar,
fundada en el siglo XII, sorprende por su inclinación de los
muros que sostienen las naves, debido a su excesiva altura y a las características
del suelo. Destaca el ala del claustro adosada a la iglesia con 9 arcos
románicos provistos de capiteles ricamente esculpidos.
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